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El Método de la Chica Colocha

¡El secreto está en conocer mejor tu cabello para traerlo de vuelta a la vida!

¿Tenés dónde apuntar?


¡Empecemos!


A lo largo de mi vida me he ido dando cuenta que existen diferentes tipos de cabellos que requieren todos de distintos cuidados. Esto me ha abierto los ojos a entender las diferencias y particularidades que existen de un cabello a otro y a cómo esto afectará e influirá en el cuidado y tratamiento que cada una de nosotras les demos. Para que podás darte una idea de lo que hablo, te dejo un cuadro que lo explica mejor:

Imagen/Pinterest


En mi caso, mi pelo se encuentra entre el 2B & 2C y ubicarlo me ayudó muchísimo a entender mejor lo que se habla cuando se mencionan diferentes tipos de texturas, como la elasticidad y la porosidad que dependen del tipo de rizo. La mayoría del tiempo, mientras más colocho y definido sea el cabello, más hidratación necesita. Como siempre lo menciono, yo misma me auto obsequié una maestría en este tema por la cantidad de información que durante años he ido recopilando, así que para que no tengás que pasar por las que yo pasé, te dejo UN sólo video por Frizzy Desi que explica todo lo anterior a mayor profundidad:



Seguramente de tanta búsqueda, llegué a encontrar el método de la chica colocha o CGM (por sus siglas en inglés, Curly Girl Method)– ajá, hay un método y todo– el cual me ayudó a llegar a la acción. Para no cansarte con el cuento, este método está basado en un libro llamado “Curly Girl” por Lorraine Massey y habla sobre un procedimiento específico para definir mejor los cabellos ondulados y colochos que cada mujer tiene. En otras palabras, habla sobre ¡volver a recuperar la melena!


El método CGM consta de una serie de criterios que garantizan ayudar a recuperar el estado natural de tu pelo:

  1. No utilizar regularmente productos que contengan siliconas, sulfatos, parabenos o alcohol. Estos químicos remueven los aceites naturales que producen nuestros cabellos y tienden a ser muy agresivos. Sin embargo, si vas a comenzar con el CGM, sería bueno que utilicés una última vez un champú con sulfatos para comenzar con un “lienzo en blanco”, ya que esto va a ayudar a remover cualquier exceso de siliconas y/o productos que no son amigables con el método.

  2. Dejar de usar cualquier aparato para estilizar el cabello con calor: planchas, secadoras y rizadores... chao, chao.

  3. Utilizar un paño de microfibra o una camiseta para secarse el cabello. ¡Qué iba a saber yo que la toalla normal y corriente provoca frizz!

  4. No peinarse el cabello cuando está seco o medio seco. Hacerlo únicamente en la ducha cuando está empapado. Se puede desenredar con un peine o con los dedos.

Estos cuatro puntos son procedimientos generales que te pueden ayudar a comenzar una nueva rutina.


El CGM tiene aún más especificaciones, no obstante es mejor comenzar de a poquitos. Créeme cuando te digo que la información puede ser abrumante cuando no se sabe por dónde comenzar. En mi caso, el único criterio que no sigo estrictamente es el primero, pues aunque no son la mayoría, hay algunos productos que utilizo que contienen uno que otro químico. Igual creo que todos los cabellos son distintos, entonces toca probar.

De lo que sí me despedí por completo fue de mi plancha y de la secadora.

De lo que sí me despedí por completo fue de mi plancha y de la secadora. Desde octubre del año pasado, cuando inicié todo este proceso, no he tocado ningún aparato para estilizar el cabello con calor. Esto es SUMAMENTE importante, porque para lograr revitalizar las ondulaciones y los colochos no podemos estar alaciándolos del todo. El pelo necesita recuperarse y para eso hay que despedirse por completo de esos instrumentos.


Para ir cerrando, me quedan dos cosas por decir: 1) en el momento en que decidís comenzar con la transición tenés que tener en cuenta que los primeros meses no van a ser los más lindos para tu cabello, ya que ni él mismo sabrá lo que está pasando, es decir, pasará por un periodo de crisis de identidad. Por último y no menos importante: 2) mucha paciencia, tiempo y… paciencia. ¿Ya dije paciencia? Una vez más para que quede claro: paciencia.


Texto por: Adriana Marín


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